Privacidad entre marido y mujer en la era de internet 2021.

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Privacidad entre marido y mujer en la era de internet 2021.

Actualmente con las redes sociales y la presencia constante de los teléfonos en nuestras vidas, los matrimonios se someten a nuevos desafíos. Además de las obligaciones conyugales y la gestión de la familia tenemos que lidiar con la constante interacción con internet. Surgen nuevas dudas entre parejas: ¿Es legal acceder al perfil de Facebook o Instagram de mi esposo?, ¿Puedo acceder a sus conversaciones privadas? ¿Es o no un delito? Pues sobre la privacidad entre marido y mujer en las redes sociales en Italia estaremos hablando en este artículo.

Debo señalar que las cuestiones relacionadas con la privacidad de las parejas en las redes sociales e internet son situaciones recientes, correspondientes a las nuevas tendencias, por lo que no hay una doctrina u uniformidad en la legislación. Actualmente los tribunales se han pronunciado basándose en las evidencias y pruebas presentadas en cada caso, como las sentencias de la Corte Suprema de Casación (Sentencia Cass. N. 2905/19 de 22/01/2019 y no. 2942/19 de 22/01/2019).

La privacidad entre marido y mujer.

La jurisprudencia es rigurosa al defender que entre marido y mujer se debe respetar la esfera personal de cada uno, siendo insuperable. Varios jueces sostienen que las pruebas adquiridas ilegalmente, incluida la violación de la privacidad, no se pueden utilizar en un juicio. Existiendo el riesgo de entablar una demanda por «acceso no autorizado al sistema informático» o «interferencia ilegal en la vida privada» de otros.

¿Es lícito acceder al perfil de Facebook del cónyuge?

Pongamos un ejemplo: María y Pedro eran una pareja felizmente casada, sin secretos entre ellos. Cada uno conocía la contraseña para acceder a la cuenta de Facebook del otro. Sin embargo, entraron en crisis y Pedro comienza a utilizar la contraseña de María para acceder a su perfil social y espiar los chats con otras personas.

En poco tiempo Pedro descubre las conversaciones confidenciales donde María manifiesta atracción física por otro hombre. El cónyuge celoso entra en la conversación, escribe respuestas que pueden manifestar la implicación sentimental entre los dos y tiene éxito en su intento.

Cambio las contraseñas de acceso a la cuenta para que María no pudiera entrar, tomo una foto del chat y se las presenta al juez para probar la infidelidad del cónyuge y negarle la pensión alimenticia a María.

Valoraciones de los tribunales

Según la Corte Suprema de Casación, el hecho de compartir nombre de usuario y contraseña con el cónyuge no es una autorización implícita para la introducción en el perfil social del otro, del cual legalmente, obtuvo acceso a la clave. En este caso se han configurado 2 delitos penalizados por la ley:

  • El delito de «acceso no autorizado al sistema informático»
  • Y se configura el delito de “reemplazo de la persona” al utilizar la red social pretendiendo ser el dueño del perfil.

Según los Jueces Supremos, si la esposa le dice a su esposo su nombre de usuario y contraseña antes de la ruptura, no se puede descartar el «acceso no autorizado» en línea del hombre. Sobre todo, porque el marido pudo obtener un resultado que ciertamente contrastaba con la voluntad de la esposa, a saber, el conocimiento de conversaciones confidenciales y la exclusión del propietario de su cuenta de Facebook.

Según el Tribunal Supremo, no hay justificación para el delito por el hecho del conocimiento lícito de las claves de acceso, y menos aún, si se cambian las credenciales impidiendo el acceso al titular o si se utiliza la red social para escribir insultos a terceros en virtud de la falsa identidad de los que aparecen.

Entrar en el perfil de Facebook de socios o cónyuges que han comunicado sus credenciales de inicio de sesión es un delito si ocurre en contra de su voluntad.

¿Acceder a información del teléfono inteligente de su cónyuge constituye un delito?

Pongamos otro ejemplo. Usted encuentra el teléfono inteligente de su cónyuge sobre la cama, donde unos minutos antes estaba él estaba reposando y lo olvido por distracción. Suena el teléfono y él, desde otra habitación, le pide contestar. Una vez que finaliza la conversación, observa que se muestra en la pantalla una advertencia de mensaje no leído.

Usted sin la autorización de su cónyuge, los abre y descubre una comunicación confidencial, que sugiere una posible traición. Rápidamente decide hacer unas fotografías de esta evidencia como prueba de infidelidad.

Según sentencia del Tribunal de Roma (Tribunal de Roma, sentencia núm. 6432/2016) cuando se trata de marido y mujer, la privacidad se vuelve menos urgente. Atendiendo a que la pareja vive bajo el mismo techo y es normal que los objetos, como los teléfonos inteligentes, están expuestos a un posible intercambio, apertura o lectura, a pesar de no haber sido autorizados.

La convivencia determina una especie de manifestación tácita de consentimiento al conocimiento tanto de la información personal como de las comunicaciones del cónyuge.

¿Qué sucede con la grabación y filmación de video realizada por uno de los cónyuges, sin consentimiento del otro?

Según el Tribunal de Casación, el cónyuge, incluso en casa, puede grabar conversaciones con el otro, sin que este pueda oponerse a invocar la inviolabilidad del domicilio.

Para que las grabaciones sean legítimas, quienes las realicen deben estar físicamente presentes y no deben moverse a ningún otro lugar, ni siquiera a otras salas. La pareja o los presentes deben ser consciente de dialogar entre ellos y no con terceros.

Si el registro se realiza en ausencia del cónyuge que hace la grabación, por ejemplo, antes de salir de casa para ir a trabajar, el marido deja una grabadora encendida en una habitación o un cámara capaz de captar lo que está haciendo su mujer, transmitiendo imágenes y audio de forma remota. Tal comportamiento está prohibido por ley y constituye una violación de la privacidad entre marido y mujer.

¿Existe privacidad entre los cónyuges?

Al parecer en una casa si los cajones no están cerrados con llave y las bolsas se guardan en lugares reservados, donde solo el propietario podría tener acceso, los cónyuges puede acceder libremente a los objetos del otro. Pero no debe ser así se debe respetar la privacidad entre marido y mujer.

Resaltamos que el derecho a la privacidad está protegido por la Constitución y, al ser un derecho constitucional, no admite excepciones ni siquiera entre cónyuges o convivientes. El matrimonio o una relación de facto, basada en la convivencia, no puede excluir el respeto a la privacidad de las partes interesadas. El derecho a la intimidad debe protegerse siempre y, de lo contrario, se comete el delito de “injerencia ilegal en la vida privada”.

Resumen.

A la pregunta ¿Si existe o no privacidad entre los cónyuges? no puedo proporcionar una respuesta definitiva. Como planteamos anteriormente la constitución, la legislación nacional e internacional protegen el derecho a la privacidad y no admite excepción. Pero atendiendo a las nuevas tendencias y al entrar en conflictos con otros derechos igualmente tutelados por los ordenamientos jurídicos como la fidelidad y el respeto entre cónyuges, corresponderá a los tribunales su interpretación y valoración de las pruebas en cada caso puntual sobre la prevalencia o no de la privacidad entre marido y mujer.

Espero que les haya sido útil o la menos interesante este artículo sobre la privacidad entre marido y mujer y su regulación actual. Si tienes duda si necesitas más información no dudes en contactarnos ASISTENCIA BRITO a un CLIK de distancia.

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